Lecturas que invitan a la reflexión, acompañadas de actividades como la de llevar un cuaderno, el cual como si se regresara al colegio se marca, se personaliza con decorados, frases y donde a su vez se consiga a través de dibujos, los momentos más felices y tristes de la vida de cada uno de los asistentes.
Como profesor de este reencuentro con la época estudiantil estuvo el padre Diego Jaramillo quien les enseñó cuáles eran los puntos claves para acercarse a Dios: el primero de ellos era conocerlo, segundo, leer su palabra y por último escucharlo.
Fue así como se dejó la puerta abierta para que docentes y administrativos de la CEMID pudieran acercarse más a Dios y hacerlo parte viva de su enseñanza, no sólo en sus directamente en sus clases, sino también con su ejemplo dentro y fuera de los salones de clase.
Los cuadernos que cada profesor llenó como cualquier estudiante fueron dados como ofrenda en la misa dirigida por el padre Jaramillo, quien cerró la reflexión indicando a cada uno de los asistentes que hay que reflexionar acerca de qué clase de relación llevamos con Dios y si estamos exigiendo más allá de lo que nosotros mismos ofrecemos.
“Fue un momento o espacio para ver el espíritu y abrir la mente a otras cosas. Uno se vuelve todo material y olvida lo espiritual”, expresó Ángela Torres, profesora del área de sistemas del Instituto Técnico Agroindustrial.
Terminada la clase cada uno de los profesores y directivos regresó a su papel de maestro con la disposición de hacer de su vida un ejemplo dentro y fuera del salón de clases. |