PADRE RAFAEL GARCÍA HERREROS
Sacerdote Eudista
El 3 de febrero de 1923 fue presentado por su padre en el Seminario Conciliar de Pamplona ; por este seminario pasaron muchos hombres ilustres que influirían luego en los destinos de la patria. Allí al terminar noviembre de 1927, culminó sus estudios en el Seminario Menor. Una carta enviada el 25 de enero de 1928 por el eudista Luis Pérez Hernández, fue la primera invitación para que el joven Rafael ingresara a la comunidad fundada por San Juan Eudes, la Congregación de Jesús y María. Desde esa época inició estudios en filosofía, latín, griego, inglés, ciencias, historia, eclesiástica y exégesis de la Biblia. Desde febrero de 1931 hasta 1943 adelantó estudios de teología, dogma, moral, hermenéutica, derecho canónico, hebreo, arte, liturgia , ascética y pedagogía. Su incorporación a la Comunidad Eudista fue el 7 de febrero de 1932.
Recibió las dos últimas órdenes menores el 23 de septiembre de 1933. En el mes de noviembre del mismo año se le concedió su subdiaconado, y en marzo de 1934 la ordenación diaconal. Fue en la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias donde, el 19 de agosto de 1934, por la oración e imposición de las manos de Monseñor Paolo Giobbe, entonces nuncio apostólico del Papa en Colombia, recibió la ordenación presbiteral. Los primeros diez años de sacerdocio los dedicó a la formación de sacerdotes, en los seminarios de Santa Rosa y Jericó (Antioquia), Mérida (Venezuela), Cartagena, Pamplona, San José de Miranda (Santander) y Cali, en las cátedras de filosofía, latín y griego. El 10 de octubre de 1950 se traslado a la Casa General de los Eudistas en Roma, al ser admitido como estudiante de filosofía en la Universidad Gregoriana. Los jueves asistía a la reuniones de la acción católica y a las conferencias sobre el apostolado moderno a través de los medios radio, prensa y cine.
Un acercamiento a la figura del Padre Rafael García-Herreros
Era un humanista, filósofo, poeta, con un lenguaje denso de evocaciones; idealista; aficionado a los idiomas, hablaba inglés, francés. alemán, lo que le dio apertura a otros mundos; profesor de griego, latín, filosofía y arte; profesor exigente, pero apasionante; escritor (más de 150 cuentos, además de ensayos, predicador incansable, fundador de obras, abierto (a personas, a ideas, a mundos...), no encajaba en un solo molde, ecuménico, comprensivo pero exigente; dúctil, se adaptaba a las circunstancias, pero estricto en sus criterios sin traicionar sus principios ni valores. Siempre pensando en el hombre y en cómo invertir en el hombre; ardía en amor a Jesucristo y al ser humano, y creía en el fondo de bien y de bondad de toda persona; para él la vida de cada hombre y mujer era sagrada. Fundador de escuelas, abierto a los pobres, interesado por el desarrollo de los campesinos y de los indígenas; muy caritativo, sensible a las necesidades de los demás. Vivía preguntándose cosas y buscando respuestas; creativo, imaginativo; lector desaforado con una vasta cultura; con gran afición el arte y con dotes artísticas. Hombre de extremos, mortificado, no se consideraba un santo; sensible, afectivo, enamorado del sacerdocio; generoso, desprendido, regalaba todo; lanzaba ideales, buscaba utopías, lograba motivar y comprometer; era un hombre entusiasta y entusiasmador, pero distraído y olvidadizo ante pequeñas cosas. Era un hombre en renovación permanente; luchador incansable : afrontaba los golpes y seguía adelante, constante en sus proyectos, luchas y esfuerzos; con fobia a la muerte, pero con la esperanza cristiana como gran dinamismo de vida; cordial y noble, adusto, parecía de mal genio; polémico, decía lo que pensaba . Poseía un profundo amor por Colombia, un apego grande a todo lo que fuera colombiano; luchador incansable por la paz; daba pasos audaces para buscar soluciones a problemas individuales y colectivos. Un hombre fuera de esquemas, un hombre fuera de serie, un líder espiritual y moral para los colombianos